Lunes, octubre 23
Buenos Aires
16.3°C

Noticias

Bicentenario de goles

20160927_001833

Es el 10 de septiembre de 2016. Después de varias semanas de frío, hace mucho calor. En la cancha, al equipo se lo ve bien parado y tomando las riendas del partido. Afuera, el 9 se mueve ansioso. Alienta a los compañeros, aplaude y da alguna indicación. Cuando promedia la primera mitad es llamado por el DT: va a ingresar. Los ojos le brillan. La mente, se llena de imágenes fugaces. Se abraza con quien sale reemplazado y corre hacia su posición. La pelota lo busca. El pase partió desde un compañero desde la otra mitad de cancha. La domina y encara. Escapa a la marca. El arco enfrente. Define entre las piernas del arquero y gol. Festeja con la agitación y la alegría, con el calor y los brazos abiertos. 199.

Es el 3 de octubre de 2015. Con una sensación extraña en la rodilla, llega a marcar dos goles. No logra terminar el partido por el dolor. Días más tarde, resonancia en mano, el médico sentencia: rotura de menisco externo, hay que operar. En diciembre lo esperan en el quirófano.

Segunda tiempo. Sigue en cancha. Corre a los rivales. Se mantiene siempre como la referencia del equipo arriba. Recibe otra vez un pase desde la otra punta. Se da vuelta y mete tres dedos para que la pelota vuele y se estrelle en el palo. Todos se toman la cabeza, tendría que haber entrado.

Comienza el 2016. La recuperación es lenta. El ánimo es bajo. La ciudad, vacía en vacaciones, lo ve dejar las muletas y comenzar a renguear torpemente. Recién unas semanas después puede comenzar la kinesiología y la bicicleta fija, la inflamación estaba desapareciendo. Por encima de su rodilla, el musculo no regresa. El camino parece más largo de lo esperado.2016-09-dany

Algunos toques cortos en la media cancha. La jugada se limpia hacia la izquierda. Desde ahí, sale un centro perfecto. El espera en la posición de 9. Cabezazo y gol. Ahora sí, con más calor, cansancio y alegría, sale corriendo. La remera de abajo, blanca, resalta la inscripción en negro: 200 goles toros.

Junio. Empieza el entrenamiento un poco más fuerte. Y ya vuelve el contacto con la pelota. El avance se da naturalmente, el instinto está intacto. En un mes y monedas, ya está mucho mejor. El viento gélido de julio sopla y no logra amainar la sensación de regreso. Pero queda un tropezón más. En el último entrenamiento, un mal movimiento, un temor, una mala pasada, hacen que casi se le desgarre el intercostal. La vuelta tendrá que esperar una semana más.

200 goles que son mucho más. Por todo lo que pasó para volver. Por lo que  se ve reflejado en todos los que afuera de la cancha interrumpen la cerveza o el precalentamiento con sus equipos, para aplaudir al 9 toro. La organización del torneo prepara la foto. El partido termina y referentes de otros clubes se acercan a saludar. El equipo propio lo rodea, lo abraza y lo felicita. El día más cálido de septiembre, Dany García consolidó su vuelta y marcó su gol 200 con Los Toritos.

 

 

por Martín Maiorana

Escritor

Dejá una respuesta