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Historia sin fin

Pareciera que todas las semanas la reseña del partido fuera la misma. Otra vez Los Toritos lograron un empate (2-2), en esta ocasión ante Green Teem, pero quedó la sensación de que el equipo debería haber ganado. El equipo Verde se mostró débil en ataque pero organizado en defensa, y marcó sus dos goles de la misma manera: laterales largos a la espalda de los defensores que fueron conectados por mediocampistas que llegaban al área. No hicieron mucho más que eso. Los Toritos, por su parte, tuvieron muchas situaciones generadas a partir del juego colectivo.

Crecer a partir del equipo, para que luego se destaquen las individualidades, es el objetivo primordial de todo plantel competitivo. En ese sentido Los Toritos deben descansar en paz porque lo han logrado en varios partidos. Cabe destacar que en el juego del equipo Naranja se abrieron nuevas facetas y se potenciaron otras desde la llegada de Lucas La Mármora y Pablo Ricci, dos jugadores veloces y hábiles por las bandas que le liberaron cierta presión a García en su condición de 9, son opciones para que De Benedetto o Vega descarguen hacia afuera y no se comprima tanto el juego por adentro, aunque habría que corregir la disciplina en la marca y el posicionamiento defensivo. A pesar de esos pequeños errores, el equipo ha ganado mucho en su juego ofensivo con estas dos incorporaciones que, a lo largo del tiempo, se irán afianzando más y seguramente rendirán con creces.

La falta de eficacia será el principal punto a corregir de Los Toritos de cara al próximo torneo. Debe reducir drásticamente la relación “ocasiones de gol – goles convertidos”, que hoy claramente da un saldo negativo. Los puntos altos: la organización, la entrega, el compromiso y la actitud. Esas parecen haberse vuelto virtudes innegociables en el equipo Naranja. Y no es un dato menor.

por Manuel Luquet

Periodista. Escritor.